
El Dr.
Liriano empezo la clase como todas las anterios con un video para relajarnos
antes de entrar en materia.
Forma del tórax:
normalmente el diámetro anteroposterior es menor que el transversal y la
columna vertebral presenta la curvatura normal, sin desviaciones a los lados.
Algunas alteraciones que se pueden encontrar, son:
·
tórax en tonel:
se caracteriza porque el diámetro anteroposterior ha aumentado haciéndose
prácticamente igual que el transversal. Se observa en pacientes enfisematosos.
·
cifosis:
corresponde a una acentuación de la curvatura normal de la columna, de modo que
el paciente queda encorvado.
·
escoliosis:
es la desviación de la columna vertebral hacia los lados.
·
cifoscoliosis:
es la combinación de los anteriores.
·
pectus carinatum:
cuando el esternón presenta una prominencia como quilla de barco
·
pectus escavatum:
cuando el esternón se presenta hundido
Examen
de la respiración y los pulmones
.
Inspección.
Es importante fijarse en la forma cómo
el paciente respira:
·
si se aprecia respirando tranquilo o se
nota afligido, como si le faltara el aire (disnea)
·
la frecuencia respiratoria (ej:
pacientes febriles pueden presentar taquipnea)
·
la expasión torácica (ej.: si es una
respiración de amplitud normal, aumentada o superficial)
·
la ritmicidad (ej.: lo normal es que
sea regular, pero podría ocurrir que un paciente presente variaciones con se ve
en la respiración de Cheyne-Stokes)
·
la relación entre la inspiración y la
espiración (ej: pacientes con obstrucción bronquial presentan una espiración
prolongada)
·
si presenta cianosis (ej: en los
labios, la lengua, las mucosas, los lechos ungueales, etc.)
·
tiraje:
se presenta en pacientes con una obstrucción de la vía aérea alta (ej.:
estrechez a nivel de las cuerdas vocales). Por la dificultad que existe para
que el aire entre al tórax, es necesario hacer más fuerza con lo que se genera
una presión intratorácica negativa mayor y se observa una retracción a nivel de
los espacios supraesternales, intercostales y regiones subcostales.
·
aleteo nasal:
es una apertura mayor de las alas de la nariz con cada inspiración; es un signo
de insuficiencia respiratoria que se observa con más frecuencia en niños
pequeños.
Percusión.
La percusión de los pulmones se efectúa
principalmente con el método indirecto, o sea, usando el dedo medio de una mano
como plexímetro y el dedo índice o medio de la otra mano como percutor (para
revisar cómo hacerlo vea el capítulo sobre Técnicas de Exploración). El método
directo, o sea, percutiendo con los dedos directamente sobre el tórax,
ocasionalmente se usa (por ejemplo, en pacientes con tórax hiperinsuflados).
Se recomienda percutir desde las zonas
de mayor sonoridad hacia aquellas con sonido mate. Por ejemplo, si desea
delimitar las bases de los pulmones, conviene percutir desde el área ventiladas
de los pulmones en dirección al abdomen. Cuando el ruido cambia de sonoro a
mate, se estaría pasando de un tejido que contiene aire a otro que no lo
contiene. Normalmente, la base derecha es más alta que la izquierda (por la
ubicación del hígado).
El desplazamiento del diafragma se
evalúa percutiendo las bases pulmonares mientras el paciente respira normal, y
luego, repitiendo la maniobra después de haberle solicitado que respire
profundo. Lo habitual es un desplazamiento de 4 a 6 cm.
Cuando existe una condensación pulmonar
o un derrame pleural se escucha un sonido mate en la zona comprometida.
Si al percutir la base pulmonar de un
lado se encuentra una matidez (estando el paciente sentado o de pié), puede
ocurrir:
·
Si se trata de un derrame pleural: la
matidez tiende a ascender hacia el costado, formando lo que se ha llamado la
curva de Damoiseau. Además, muchas veces tiene un carácter más duro por lo que
se ha llamado matidez hídrica (es una característica difícil de constatar). Una
maniobra que puede ayudar a ratificar que se trata de un derrame pleural es
poner al paciente sobre un costado y volver a percutir: se debería desplazar el
líquido hacia el mediastino y, debido a esto, áreas que antes se percutían
mate, ahora se percuten sonoras (esto es válido siempre que el derrame no esté
tabicado).
·
Si se trata de una condensación
pulmonar del lóbulo inferior (ej.: neumonía o atelectasia extensa): se
encuentra una matidez que no describe la curva de Damoiseau.
·
• Si se trata de un ascenso del
diafragma (porque una masa intraabdominal lo empuja hacia arriba o porque está
paralizado): también se encuentra una matidez, pero no va a ser posible
constatar el desplazamiento del diafragma con la respiración.
·
Si se trata de un pneumotórax: la
percusión será sonora, e incluso, en la medida que el aire en el espacio
pleural esté a tensión, puede encontrarse hipersonoridad o timpanismo.
·
Si se trata de un pulmón con más
cantidad de aire, como ocurre en pacientes enfisematosos o cursando una crisis
asmática: se encuentra un ruido sonoro a la percusión. Además las bases
pulmonares tienden a estar descendidas.
Palpación.
Al poner la mano sobre el tórax
mientras el paciente habla, se siente un discreto cosquilleo en la mano. Esto
se debe a vibraciones que se general al interior del tórax. Para hacer más
nítida esta sensación, habitualmente se le pide al paciente que diga algunas
palabras, como treinta y tres, tinguiririca, etc. La mano se aplica
especialmente sobre las zonas más cercanas a los pulmones (espalda, costados,
cara anterior) y se apoya abierta en toda su extensión o se “ahueca” (como
formando una concha acústica), apoyando el borde externo o cubital. Es de mucha
utilidad comparar las vibraciones vocales, que es el término que
habitualmente se usa, de uno y otro lado.
La facilidad con que se palpen estas
vibraciones vocales va a depender de varios aspectos:
·
el tono de la voz
·
la fuerza con que la persona habla
·
la zona que se palpa (por ejemplo,
cerca de la tráquea se siente más nítido)
·
el grosor de la pared torácica (que
depende fundamentalmente de la grasa subcutánea)
·
la integridad del tejido pulmonar (por
ejemplo, en los enfisemas, el parénquima pulmonar está diminuido, existe más
aire “atrapado”, y las vibraciones se sienten más débiles)
·
elementos que se interponen entre los
grandes bronquios y la pared del tórax (por ejemplo, en condensaciones, como
ocurre con las neumonías, se transmiten mejor las vibraciones vocales; en
cambio, cuando existe líquido, como ocurre en los derrames pleurales, o cuando
se interpone aire, como ocurre en los pneumotórax, las vibraciones vocales se
palpan menos o simplemente, no se palpan.
Ocasionalmente, en algunos pacientes
sometidos a procedimientos (ej.: instalación de un tubo pleural), filtra aire
al tejido subcutáneo y al palpar la pared se palpan unas crepitaciones. Esto se
llama enfisema subcutáneo (tenga presente que no tiene relación con
el llamado enfisema pulmonar, que es un daño de los pulmones; y respeco a
las “crepitaciones” que se palpan, no tienen relación con unos ruidos
pulmonares que llevan el mismo nombre y que se describen más adelante).
Información que se obtiene al
complementar la información obtenida con la percusión y la palpación:
·
en el caso de los derrames pleurales:
se encuentra matidez a la percusión (eventualmente con curva de Damoiseau) con
disminución de las vibraciones vocales a la palpación.
·
en el caso de condensaciones
pulmonares: se encuentra matidez en la percusión con aumento de la transmisión
de las vibraciones vocales en la palpación.
·
en el caso de una atelectasia: se
comporta parecido a un derrame pleural (pero no se da una curva de Damoiseau)
·
en el caso de un hemidiafragma
ascendido: matidez de la base, falta de desplazamiento con la respiración,
ausencia de transmisión de vibraciones vocales en esa zona.
Auscultación.
Consiste en escuchar los ruidos que se
generan en los pulmones bajo las siguientes condiciones:
·
con la respiración
·
al emitir palabras
Los ruidos pulmonares se originan
debido al paso de aire por las vías aéreas en la medida que se generen flujos
turbulentos, como ocurre en la laringe y en la bifurcación de bronquios grandes
y medianos. A medida que los bronquios se dividen, el área de sección va
aumentando, y como consecuencia, la velocidad del flujo disminuye. Cerca de los
alvéolos el flujo es laminar y no genera ruidos.
De acuerdo a diferentes estudios, los
ruidos que se auscultan en la superficie de la pared torácica se generan en los
bronquios mayores, principalmente lobares y segmentarios. Los ruidos que llegan
a la periferia son de baja frecuencia, ya que el pulmón sirve de filtro para
los sonidos de alta frecuencia.
Al auscultar los pulmones se deben
cubrir todos los sectores, sin olvidar de auscultar debajo de las axilas. Tal
como debe ocurrir con la palpación y la percusión, con la auscultación también
se deben comparar los hallazgos de un lado con los del otro lado.
Habitualmente se ausculta con la
membrana del estetoscopio y se le solicita al paciente que respire por la boca
y más profundo. Esto permite escuchar los ruidos en forma más nítida. En todo
caso, es necesario saber adaptarse a ciertas condiciones que presentan algunos
enfermos: pacientes con sus facultades mentales comprometidas que no colaboran,
el caso de los niños pequeños, personas que generan ruidos a nivel de la
garganta cuando respiran, etc.
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